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Finalmente hoy se abrió una pequeña ventana
por la que se coló un rayo de luz.
Un brillo tenue, un resplandor
que parpadea brevemente,
dejando entrever unas borrosas siluetas
escapando entre las sombras.
Una mínima corriente de aire
da inicio al movimiento,
la rueda empieza a girar
desempolvando el mecanismo,
y como una máquina de Goldberg
la reacción será en cadena.
Se abrirán ventanas nuevas
y hasta las puertas más grandes.
Habrá un movimiento perpetuo,
un vaivén interminable,
que deberá detenerse
cuando se apaguen las sombras.
La inercia tomará posiciones,
subirá la velocidad y también la disminuirá,
pero siempre avanzando sin detenerse.
El reloj de arena empieza a correr,
aunque las dunas ya se estaban moviendo
antes de abrirse la pequeña ventana...
Una mínima corriente de aire
da inicio al movimiento,
la rueda empieza a girar
desempolvando el mecanismo,
y como una máquina de Goldberg
la reacción será en cadena.
Se abrirán ventanas nuevas
y hasta las puertas más grandes.
Habrá un movimiento perpetuo,
un vaivén interminable,
que deberá detenerse
cuando se apaguen las sombras.
La inercia tomará posiciones,
subirá la velocidad y también la disminuirá,
pero siempre avanzando sin detenerse.
El reloj de arena empieza a correr,
aunque las dunas ya se estaban moviendo
antes de abrirse la pequeña ventana...

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